martes, 30 de junio de 2009

Litario

Colegio San Ignacio

Filosofía y Psicología

Terceros medios 2009

Psicología Profunda

Prueba coeficiente dos de Psicoanálisis

Profesora Valentina Carrozzi Reyes

Abril de 2009

VCR/vcr

Primera Parte (30%)

Para responder a esta primera parte del taller tienes 5 horas pedagógicas en sala. Debes usar como fuentes de información tus apuntes de clases y el libro Freud básico. Psicoanálisis para el siglo XXI de M. Kahn. Esa sección equivale al 30% de la calificación final.

Documento de consulta sugerido, "Compendio del pisicoanálisis" -en caso de no tener a mano el libro de Kahn- en este enlace:

http://mx.geocities.com/aguilera99/8.pdf

Explica (define rigurosamente) y relaciona los siguientes conceptos:

  1. Psicoanálisis
  2. Ello
  3. Yo
  4. Superyó
  5. Pulsión
  6. Mecanismo de defensa
  7. Inconciente
  8. Complejo de Edipo
  9. Neurosis*
  10. Desarrollo psicosexual

*Pueden optar entre los conceptos de "neurosis" y "líbido"

Segunda Parte (70%)

Aplicación: Diagnóstico psicoanalítico. El Caso Litario

Cuentan con 6 horas pedagógicas para desarrollar esta parte del Taller. Equivale a un 70% de la calificación final.

Litario es el menor de 4 hermanos, tres mujeres y él. Al consultar al terapeuta tiene ya 49 años. Cuando el psicoanalista le pide que relate su infancia le cuenta que creció en un hogar en el que su la madre pasaba gran parte del día en cama, en penumbras, dormitando o llorando. Que le encantaba su olor, pero le asustaba la obscuridad. Su padre era un hombre trabajador que no se relacionaba afectivamente con su hijo y su mujer, aunque sí con las niñas, le decía a Litario que tenía que enfrentar su miedo a la obscuridad porque lo propio de un hombre era proteger y proveer económicamente a la familia, y nunca confesar sus miedos a las mujeres. El padre era más bien callado, y nunca llegaba a casa antes de las 8 de la noche. El cuidado de la prole estaba a cargo de una empleada doméstica que cada vez que veía a Litario llorar a escondidas, a fin de consolarlo, le daba de comer golosinas y masas dulces. Litario recuerda que su madre la decía “Eres un mal niño” cuando Litario le pedía que lo llevara al parque a andar en bicicleta o jugar. “¿No ves que estoy cansada y triste?”.

Los padres de Litario lo matricularon en un colegio de hombres con rígida formación moral, académica y deportiva. A él le avergonzaba ser obeso y sus compañeros lo molestaban porque tenía el timbre de voz muy agudo diciéndole “mariquita” o “mujercita”. Litario fue desarrollando fuertemente sus capacidades intelectuales, convirtiéndose muy pronto en el mejor alumno de su generación. Esto le permitió que sus compañeros lo respetaran y, en algún sentido, lo temieran. Pues era muy irónico y despectivo con los que mostraban alguna debilidad intelectual. Era un niño complaciente con los adultos y lejano de sus compañeros, a los que juzgaba como especies de bestias que sólo hablaban de los deportes, las mujeres y los juegos de video. Cuando tenía 7 años, la salud de su madre se fue deteriorando hasta tal punto que ya no se levantó más de la cama, salvo para Navidad y Pascua de Resurrección, fechas en las que iba a Misa con toda su familia, cenaba con ellos y volvía a su dormitorio.

Litario no recuerda a sus padres acariciándose o riendo. En una oportunidad, cuando Litario apenas cumplía los 5 años, se despertó a media noche y escuchó cómo sus padres discutían porque la madre descubrió que su marido tenía una amante. El padre insultaba a su mujer duramente y, mientras le daba de puñetazos al muro, le exigía a su esposa que respondiera a sus obligaciones sexuales, para que él no tuviera que buscar en otra persona lo que ella le debía.

Ella de decía a su marido que cuatro hijos era suficiente prueba de que ella ya había dado todo lo que debía. Litario se preguntaba qué era lo que ella debía darle al padre. Al amanecer del siguiente día, Litario le preguntó a su madre qué es lo que papá le pedía, y ella le dijo que todos los hombres sólo buscaban hacerle cosas sucias a las mujeres y tocarlas con sus manos ásperas. Litario le prometió a su madre que no permitiría que su padre la tocara nunca más. El niño se sentía confuso, admiraba a su padre y sentía celos cuando él llevaba a sus hermanas al parque. Aun cuando el padre lo invitaba, él se negaba siempre diciendo lo mismo: “Alguien tiene que cuidar a mamá cuando queda sola”.

En 6to básico comenzó a tener una pesadilla recurrente. Soñaba que iba con su padre y sus hermanas al funeral de su madre, con volantines y cabritas. La veía en el ataúd, muerta y sonriente y él se recostaba junto al cadáver hasta que su padre cerraba el ataúd con él dentro, despidiéndose con sus hermanas. “No te lleves el jabón y las toallas, papá”, le decía desde dentro a su padre, y su padre le decía “Hagas lo que hagas no podrás conseguir que tus manos queden limpias, tú también eres hombre como yo”.

A los 49 años Litario se ha convertido en una especie de lobo estepario, solitario y de pocos amigos. Es escrupuloso del aseo personal y ordenado al extremo con sus cosas. Es profesor de filología en una universidad de prestigio. Sus alumnos lo valoran como un profesor carismático y un tanto excéntrico, pues cada día llega a la universidad a la misma hora, tan puntual, que todos pueden poner a la hora sus relojes. Se preguntan cómo puede un hombre tan culto e inteligente ser tan gordo. Pesa más de 120 kilogramos y fuma dos paquetes diarios de cigarrillos. Ha intentado varios tratamientos médicos para dejar sus excesos, pero todos han fracasado. Hoy ha decidido acudir a un psiquiatra pues el sobrepeso y la nicotina están poniendo en riesgo su vida y cada vez le cuesta más levantarse por las mañanas.

El psicoanalista le pregunta a Litario por su vida afectiva, y éste responde que desde la muerte de su padre, cuando él tenía 25 años, ha asumido el cuidado de sus hermanas y sus familias. Que eso le basta para sentirse querido y útil. La expresión “deseo sexual” le repugna y dice nunca haberlo sentido por nadie. Que de vez en cuando tiene poluciones nocturnas, pero entiende que es natural que su cuerpo las tenga, no él.

¿Qué sucede con Litario?

Elaboren un diagnóstico psicoanalítico y propónganle estrategias terapéuticas para que logre superar sus problemas clínicos.

Los criterios de evaluación son los mismos que los del taller de aplicación anterior: deben demostrar su competencia específica como psicoanalistas, vale decir, usar un lenguaje riguroso, técnico y fundado. Eviten lugares comunes o utilizar conceptos de otras corrientes psicológicas.

Cada vez que veía a Litario llorar a escondidas, a fin de consolarlo, le daba de comer golosinas y masas dulces.: Litario tiene a la comida como una forma de escapar a sus problemas y tristeza. Se genera una fijación oral.

Que le encantaba su olor, pero le asustaba la obscuridad: El olor representa el amor de Litario hacia su madre y la obscuridad el temor que tiene del gran poder que posee y que pone en peligro su autonomía. Símbolos del conflicto de raprochement.

Su madre la decía “Eres un mal niño” cuando Litario le pedía que lo llevara al parque a andar en bicicleta o jugar. “¿No ves que estoy cansada y triste?”: La actitud de la madre hacia la recreación genera un sentimiento de culpa en Litario, cada vez que tiene la posibilidad de pasarlo bien.

Tenía que enfrentar su miedo a la oscuridad porque lo propio de un hombre era proteger y proveer económicamente a la familia, y nunca confesar sus miedos a las mujeres: A Litario le enseña su padre que lo propio del hombre era mantener las cosas bajo control y llevar el orden de la familia.

Le avergonzaba ser obeso: El comía cada vez que sentía miedo ante alguna situación o tristeza. El padre le dice que el miedo no es propio del hombre y que él no debería sentirlo.

Era un niño complaciente con los adultos y lejano de sus compañeros, a los que juzgaba como especies de bestias que sólo hablaban de los deportes, las mujeres y los juegos de video: Litario había aprendido de su madre que pasarlo bien no era bueno por lo que no se integraba a las actividades recreativas de sus pares. Existe aquí una formación reactiva en Litario, pues su deseo de jugar es percibido como un rechazo y odio a la entretención.

El padre insultaba a su mujer duramente y, mientras le daba de puñetazos al muro, le exigía a su esposa que respondiera a sus obligaciones sexuales: El padre tiene un complejo de Edipo no resuelto porque no puede amar y desear a la misma persona. Necesita buscar en otra (la amante) lo que siente que su esposa no le puede dar.

Ella le dijo que todos los hombres sólo buscaban hacerles cosas sucias a las mujeres y tocarlas con sus manos ásperas. Litario le prometió a su madre que no permitiría que su padre la tocara nunca más: La madre le enseña a Litario que el deseo sexual no es algo bueno. Él le promete que no dejaría que su padre la tocara de nuevo. Todos los niños en algún momento se identifican con el padre, por lo que, él siente esa promesa como algo que también debe cumplir. De esta manera reprime el deseo sexual a lo largo de toda su vida.

El niño se sentía confuso, admiraba a su padre y sentía celos cuando él llevaba a sus hermanas al parque: Litario necesita identificarse con su padre para escapar del gran poder de su madre y lograr su autonomía. Sin embargo también existe en Litario un complejo de Edipo en curso que implica rivalidad con su padre, lo que explica los celos. Además de esto Litario no aprobaba la recreación pues su madre había generado en él un sentimiento de culpa ante esta actividad.

“Alguien tiene que cuidar a mamá cuando queda sola”: El niño resuelve el Edipo negativamente. Se siente un vencedor edípico. Considera que ha vencido en la lucha con el padre por el amor de la madre.

Desde la muerte de su padre ha asumido el cuidado de sus hermanas y sus familias:

Existen dos opciones posibles que lleven a Litario a tomar esta actitud.

- Compulsión a la Repetición: Litario repite con sus hermanas la misma actitud que tenía hacia su madre. Se siente muy responsables de ellas.

- Desplazamiento: Desplaza los sentimientos que tenía hacia su madre a sus hermanas.

Soñaba que iba con su padre y sus hermanas al funeral de su madre, con volantines y cabritas. La veía en el ataúd, muerta y sonriente, y él se recostaba junto al cadáver hasta que su padre cerraba el ataúd con él dentro, despidiéndose con sus hermanas. “No te lleves el jabón y las toallas, papá”, le decía desde dentro a su padre, y su padre le decía “Hagas lo que hagas no podrás conseguir que tus manos queden limpias, tú también eres hombre como yo”

Interpretación:

Volantines: Representan la entretención, el jugar. Litario no se entretenía nunca, pues lo consideraba algo malo, ya que la madre había instaurado ese pensamiento en su superyó. Se manifiesta a través del sueño la formación reactiva que existía en Litario.

Cabritas: Son un símbolo de la fijación oral que tenía Litario.

Jabón y toallas: Litario siente que necesita estos objetos para lograr que sus manos no fueran ásperas como las de todos los hombres y así cumplir la promesa que inconscientemente le había hecho a su madre. Estos objetos eran arrebatados por el padre, lo que sugiere que en el inconsciente de Litario él cree que la identificación con su progenitor lo va a volver un hombre como cualquier otro y no podrá cumplir la promesa.

El padre se despide con las hermanas: Las hermanas podían tener una relación sin culpas con el padre, pues ellas no cargaban con el complejo de Edipo, esto era lo que impedía que el pudiera disfrutar libremente con ellos.

La mamá sonriente: Litario al sentirse un vencedor edípico asume que la mamá se siente feliz con él y no necesita al resto de la familia.

Diálogo Litario – Psicoanalista:

Sesión 1

Comenzaremos con algunas preguntas para conocernos Litario, preguntas acerca de tu vida. Si tienes alguna duda durante la consulta puedes realizarla con confianza.

¿Cual es la razón de su visita señor Litario?

Siento que mi salud esta en riesgo, mi vicio al cigarrillo y el sobrepeso están haciendo estragos en ella. Además yo soy extremadamente ordenado y puntual, lo que hace de mi vida una rutina insoportable.

Abordando el tema de su obesidad, ¿usted distingue alguna razón para comer en exceso?

La verdad es que comer me tranquiliza, al igual que fumar. A través de estos métodos logro calmar mi ansiedad.

¿Y en que episodio de su vida reconoce el inicio de este apego a la comida?

Recuerdo que cada vez que estaba triste, o ansioso por cualquier cosa la empleada de la casa me daba dulces y eso me hacía sentir mejor.

Entonces es probable que exista una relación entre este episodio y el apego que tiene a la comida hoy en día.

Si, la verdad es que no lo había pensado así…

(Se logra que Litario asocie la vivencia de su infancia con su problema actual de obesidad)

Sesión 2

¿Cómo ha estado el control de tu sobrepeso?

La verdad es que he logrado dominar más mi ansiedad y no recurrir a la comida cada vez que la siento.

Bien es un avance notable, pero debemos llegar al meollo de sus problemas.

¿Cómo esta su vida afectiva?

Desde los 25 años me hago cargo de mis hermanas y sus familias. Eso me basta para sentirme querido y útil.

¿Y la vida sexual?

La verdad es que el deseo sexual me repugna. Me cuesta decírselo a las personas, pero soy virgen.

Para comenzar a entender los orígenes de esta repulsión necesito saber, ¿Cómo era la relación con tu madre?

La relación con mi madre era más bien distante. La verdad es que ella no era una persona muy saludable. Ahora que lo recuerdo su habitación siempre estaba en penumbras. A mi me encantaba su olor, sin embargo sentía miedo de esa oscuridad que la rodeaba.

Cuando le pedía a mi madre que me llevara al parque, ella me decía que era un mal niño, que si acaso no notaba que estaba cansada y triste como para sacarme a jugar.

De acuerdo Litario, quiero que sepas que todos los recuerdos son importantes y nos pueden ayudar en la terapia. ¿Y la relación con tu padre como se desarrollaba?

La verdad es que él era un hombre que priorizaba su trabajo. No se relacionaba afectivamente con mi madre ni conmigo. Sólo con mis hermanas.

Siempre me decía que debía enfrentar mis miedos porque esto era lo propio de un hombre, enfrentar los miedos sin confesárselos nunca a las mujeres y abastecer a la familia.

¿Y que opinión tienes tu acerca del comportamiento de tu padre?

La verdad es que no lo apruebo para nada, siempre intenté no seguir su ejemplo para no causarle daño a mi madre.

La relación con él cada vez se hacia más distante.

¿No has considerado la opción de que tú alejaras a tu padre de tu vida?

(Litario reflexiona unos minutos)

Ahora que lo dices siento que puede haber sido una posibilidad cierta. Yo disfrutaba mucho de la compañía de mi madre y a veces detestaba sin razón las actitudes de mi padre. Puede ser que entre mi padre y yo, existiera una rivalidad…

Mencionas una frase que me llama la atención. Me dices que tu padre siempre te decía que un hombre debe hacerse cargo de su familia y llevar el control de ésta. ¿No es lo que intentas hacer con tu vida hoy en día siendo tan puntual y ordenado?

Es probable que el miedo a la reprimenda o al rechazo de mi padre me haga llevar un orden tan compulsivo de las cosas hasta hoy en día.

(Litario reconoce que tiene una fijación anal, que nace con la instrucción de su padre.)

Sesión 3

Hemos logrado avances notables que serán muy útiles en la terapia Litario. Por ejemplo el descubrimiento de la rivalidad entre tu padre y tú.

¿Recuerdas algún hecho extra que pueda tener relación con tu repulsión al deseo sexual?

No sé si tenga que ver con esto, pero recuerdo que cuando tenía 5 años oí una pelea entre mis padres. Mi madre había descubierto que mi padre tenía un amante y lo había encarado. Él, como fundamento había ocupado el hecho de que mi madre no satisfacía todas sus necesidades, por lo que lo obligaba a buscar en otra mujer la satisfacción de estas. Mi madre le respondía que los cuatro hijos que le había dado eran prueba suficiente de que ella había dado todo lo que tenía que darle.

Al día siguiente fui a preguntarle a mi mamá que era lo que mi padre debía darle y ella me dijo que todos los hombres buscan lo mismo, hacerles cosas sucias a las mujeres con sus manos sucias y ásperas. En ese momento le prometí a mi madre que no dejaría que mi padre la tocara de nuevo.

En ese momento estaba muy confuso respecto a los sentimientos hacia mi padre, yo lo admiraba sin embargo sentía celos sin fundamentos aparentes hacia él. Cuando salía con mis hermanas yo no iba, prefería quedarme cuidando a mi madre.

Es un gran aporte Litario.

Creo que estarás de acuerdo conmigo que en algún momento todos los niños se sienten identificados con su padre. Esta identificación generalmente no es percibida por el niño. ¿Tú también en algún momento te identificaste con él o no?

La verdad es que yo quise a mi padre e incluso lo admiraba como recién te he dicho.

Considerando esto, es razonable que al hacerle esa promesa a tu madre hayas sentido que tú también deberías cumplirla…

Creo que al yo identificarme con mi padre esa promesa la incorporé como mía, me suena bastante lógico…

(Litario se percata de que él incorporo inconscientemente esta promesa como algo que él debe cumplir, lo que explicaría su repulsión al deseo sexual)

Creo que hemos hecho un avance vital en tu recuperación, descubriendo el origen de tu repulsión al deseo sexual.

Ahora analicemos tu etapa escolar.

¿Y que pasó con tu vida en el colegio?

Mis compañeros me molestaban por mi sobrepeso y por mi tono de voz. Yo me destaque inmediatamente gracias a mis capacidades intelectuales y me gané su respeto siendo un tanto despectivo con ellos.

Consideraba a mis compañeros de clase como bestias que solo se preocupaban de jugar videos, hacer deportes o hablar de mujeres.

Me comentaste en algún momento que tu madre te decía que eras un mal niño cuando le pedías ir a andar en bicicleta. ¿Consideras posible que exista una relación entre este hecho y la manera de ver a tus compañeros?

Es probable que mi madre haya incorporado ese rechazo a la recreación en mí, al reprocharme el deseo de entretenerme.

Es posible entonces que tú quisieras entretenerte y ese deseo lo escondieras como un rechazo, para defenderte de la culpa que te provocaba este deseo.

Eso explicaría mi trato despectivo con mis compañeros.

(Formación Reactiva)

En los sueños se expresan los deseos ocultos de una persona, ¿hay alguno que se te repita constantemente o alguno que consideres relevante?

Si hay uno que empecé a tener en 6to Básico.

Soñaba que iba con mi padre y mis hermanas al funeral de mi madre, con volantines y cabritas. La veía en el ataúd, muerta y sonriente, y me recostaba junto al cadáver hasta que mi padre cerraba el ataúd con migo dentro, despidiéndose con mis hermanas. “No te lleves el jabón y las toallas, papá”, le decía desde dentro a mi padre, y mi padre me decía “Hagas lo que hagas no podrás conseguir que tus manos queden limpias, tú también eres hombre como yo”

Analicemos primero los elementos de tu sueño, con lo que hemos descubierto en esta terapia, ¿que crees que significan las cabritas y los volantines?

Bueno viendo mi problema con la comida las cabritas pueden ser una representación de éste. Los volantines en este caso representarían la entretención que deseaba cuando niño.

Muy buena interpretación, creo que has incorporado muy bien los descubrimientos realizados. El hecho de que tu madre estuviera muerta y sonriente y tú te fueras con ella, ¿que representa para ti?

Quizás mi madre estaba sonriente, porque en mi sueño yo sentía que mi compañía era suficiente para su felicidad.

Muy bien Litario, pasemos al siguiente elemento: Tu padre se iba con tus hermanas, ¿Qué crees que representa esto?

La verdad es que no lo sé, puede tener algo que ver con la rivalidad que yo tenía con mi padre, pero no me queda completamente claro este elemento.

Quizás esa rivalidad hacia tu padre generaba culpa en ti que no debía ser cargada por tus hermanas…

Eso explicaría el hecho de que yo no pudiera acompañarles, me hace mucho sentido.

El jabón y las toallas ¿Qué sentido tienen para ti?

Es un intento de liberarme de la promesa que había incorporado como mía. Quería librarme de esta responsabilidad diferenciando mis manos de las de mi padre. Con esta terapia me he dado cuenta que yo soy capaz de tener una vida diferente a la que mi padre llevaba y no debo tener culpa por sentir deseo sexual.

Es un avance extraordinario Litario, creo que hemos superado muy bien tus problemas. Lo que acabas de decir explicaría el porque tu padre es quién se lleva el jabón y las toallas.

Claro, en mi mente el era quién me comprometía en esta promesa.

Estoy muy conforme con lo que hemos logrado Litario hemos superado con éxito muchos de tus problemas y creo que serás capaz de mejorar la calidad de tu vida. Te deseo suerte y nos vemos.

Con esto se cierra la sesión y Litario le paga muy bien al psicólogo.